l manejo del Ser también forma parte de la filosofía del experto. “Hay que aprender a manejar el estrés y a mantener una conexión con tu ‘yo interno’ y los que te rodean”, comenta, “el efecto sinérgico de estar al tanto de estas tres áreas tiene como resultado la estimulación y protección de la salud a nivel celular, que es clave para un piel radiante”.
1. Pensar en los faciales como una necesidad, no un lujo. Piel visiblemente revitalizada, mente relajada y una mejor apariencia del rostro son los beneficios que recibimos al consentirnos con un buen facial. Al hacérnoslo estamos proporcionándole a nuestro cutis nutrientes que dan como resultado un look radiante.
2. Dormir. Es la mejor manera de revertir los daños causados por los radicales libres, que dan como resultado la oxigenación celular. Además de recargar energía y reparar los músculos, mientras dormimos se reparan y crean nuevos tejidos y células. Por ello, cuando el sueño se reduce en calidad o cantidad, el cutis lo resiente.
3. ‘No’ al estrés. Participar en alguna actividad que nos apasione reduce el estrés, promueve una imagen personal positiva y nos ayuda a conectarnos con gente con los mismos intereses. Hacernos tiempo para disfrutar de lo que nos gusta hacer también reduce la sensación de soledad y aislamiento, tan común hoy en día.
4. Hacer ejercicio. Si no lo haces, ¡no esperes más! Ve qué ejercicio disfrutas hacer y asegúrate de que combine bien con tu estilo de vida (para que seas constante). Ejercitarnos regularmente nutre la piel con oxígeno, mientras que sudar nos ayuda a eliminar toxinas.
5. Dejar el trabajo en la oficina. Evitemos llevarlo a casa. Es importante darnos el tiempo para estar con la familia, los amigos, la mascota ¡o cualquier actividad que nos guste hacer! Entre mayor sea nuestra calidad de vida, mejor será nuestra salud mental, física y emocional, y nuestra piel lo reflejará.


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